Un reino de lo naif y outsider


Tras once días recorriendo Rumanía, finalmente alcancé mi objetivo en el viaje que era poder visitar El Cementerio Alegre de Sapantâ. Sapantâ, es un pueblo del distrito de Maramures en la región de Transilvania. Es uno de los puntos más al norte del país que se sitúa a escasos 8 km de la frontera con Ucrania. 

Es verdad que el destino en mi viaje ha sido como Itaca. Cada vez que yo me acercaba dos pasos mi utopía se alejaba dos pasos más allá convirtiéndose inalcanzable y dejándome el anhelo y la inquietud de querer descubrir más. Pero puedo asegurar, que esta visita no me ha decepcionado como por ejemplo la supuesta visita obligada que es el Castillo de Vlad Teppes "El empalador" en Bran.

Lo que hace extraordinario este cementerio es la actitud colorista hacia la muerte, ya que en otros camposantos Rumanos se respira una gran solemnidad y de hecho "guardar el luto" sigue siendo a día de hoy una costumbre muy arraigada. Cada lápida, ilustra la vida o la muerte de los fallecidos con una deliberada ingenuidad. La representación de la realidad está exenta de cualquier lógica de perspectiva y proporción, así como de un elaborado trabajo de claro-oscuro o naturalismo en el color. Sus imágenes sometidas a un bajo-relieve, evocan las formas de expresión del mundo infantil. Esta manifestación artística surge de forma genuina en 1935 de la mano de Stan Ionas Patras cuyo referente principal es la vida cotidiana de su entorno rural. En sus imágenes se puede observar la vida de aquellas personas que se dedicaron a la agricultura y a la ganadería, aquellas a las que les gustaba la música o el alcohol, aquellas que eran más afanosas en sus tareas domésticas, aquellas que se dedicaban a la mecánica, la veterinaria, la mensajería postal, etc. e incluso la muerte de una niña de tres años que fue atropellada por un camión. El autor desarrolló este trabajo durante cuatro décadas y ha día de hoy es prolongado por la mano de unos de sus aprendices en el pueblo. 

La motivación de estos no es otra sino dar alivio a esos dolientes familiares que buscan el consuelo para sus pérdidas. A pesar de que hoy en día por su originalidad y belleza sea un reclamo turístico de la zona, está vocación intrínseca de dar consuelo a través de la imagen y el color con esa idiosincrasia formal y fuera de las instituciones artísticas convierten en mi opinión a este cementerio en uno de los mayores exponentes del arte naif y outsider de nuestro tiempo. O al meno el más interesante que he tenido la suerte de poder visitar.










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