Henry Darger (mi referente nº1)

En su libro de 15.154 páginas titulado The story of the Vivians girls, in what is known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm, caused by the Child Slave Rebellion, que ha sido traducido como La historia de las niñas Vivian, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelión de los Niños Esclavos; Henry Darger (EEUU, 1892-1973) cuenta una historia épico-onírica perturbada, con rasgos de claro tormento. En un planeta alrededor del cual orbita la Tierra, hay un reino cristiano llamado Abbiennia, y siete princesas luchan contra ejércitos de soldados adultos llamados Glandelinians, que las quieren esclavizar. Como en un intento por evadir las confusiones del mundo moderno, Darger construye un mundo onírico de personajes híbridos y alados, niños y niñas de sexualidad confusa, que aparecen tanto vivos como muertos. Recluido en su casa de Chicago y obsesionado con la utopía de fundar la Sociedad Protectora para Niños, Darger representa en enormes acuarelas panorámicas un mundo inseguro, donde las armas de destrucción masiva, la guerra y la esclavitud son envueltos en un aura naif de estética de libro infantil ilustrado. Se considera que el asesinato de una pequeña de cinco años lo traumatizó profundamente, y que siempre llevaba consigo el recorte de aquella noticia. Además se conocen otros obsesivos trabajos como The book of weather reports, donde Darger anotó durante 10 años el parte meteorológico de Chicago, con molestos comentarios hacia el hombre del tiempo; o The history of my life, en el que dedica más de 4000 páginas a relatar la historia de un tornado que arrasa todo un pueblo. Al parecer ambos motivados por el impacto que provocó en su mente su supervivencia a un tornado que destruyo un pueblo entero, Countrybrown. Por todo ello podríamos decir que todas estas “crisis psicosociales del crecimiento” de Darger están imaginativamente adornadas y simbólicamente representadas en el reino de ficción que articuló con su obra. Claramente, Henry Darger vivió refugiado en una fantasía llena de lagunas de su propia comprensión infantil, debidas a la falta de madurez de su pensamiento y a la carencia de la información adecuada en el momento de los sucesos traumáticos que marcarían su vida. Aunque en la vida real no dejó de ser un viejo huraño y de mal carácter, está claro que en sus textos e ilustraciones Darger encontró un método para fortalecerse de la profunda decepción que le producía la realidad. Tras la revisión de la posmodernidad, Darger supondra uno de los mayores exponentes del Art Brut. La dimensión narrativa de su obra, basada en la transfiguración de la ilustración naif de los libros para niños en unos Estados Unidos aferrados a la representación de la inocente infancia como esperanza de un futuro mejor tras la gran depresión, es resultado de la tendencia en la creación contemporánea de los últimos años -en esta línea podemos ver la obra de Amy Cutler (Estados Unidos 1974) y Marcel Dzama (Canadá 1974) por ejemplo-.
Imagen primera: Darger, Henry. At cedernine. Mediados de siglo XX//Acuarela, lápiz y carboncillo sobre papel. 30X 65 pulgadas. Colección del American Folk Art Museum desde 2001//Segunda: Darger, Henry. Vivian girls watching approaching storm in rural landscape. Mediados de siglo XX//Acuarela, lápiz y carboncillo sobre papel. 22X 112 pulgadas. Colección del American Folk Art Museum desde 1997//Fuente: Henry Darger. Klaus Biesenbach. Prestel. EEUU, 2009.

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